Pepe Domingo Castaño

El sueño cumplido

 

También formaban parte de la SER en aquellos años, Pepe Domingo Castaño que había venido de la radio de la antigua REM-CAR y que se movía entonces por los derroteros de la música, convirtiéndose en una de las voces del mítico Gran Musical que había creado Tomás Martin Blanco, inventor también de Los Cuarenta Principales, de la larga vida en la radio. Entre la segunda y la novena planta del edificio Madrid-Paris donde prácticamente había nacido la radio en España en 1924, en plena Gran Vía, se movían personajes de la radio como Manuel Martin Ferrand que entonces dirigía el informativo de las 8 de la tarde -después de haber sido el primer director de Hora 25- realizado plenamente “en directo” desde una gran mesa habitada por micrófonos y donde se acomodaba su joven equipo de redacción. Pero si de personajes hablamos, el más destacado era una mujer, Juan Ginzo, de quien también recuerdo su genio, no solo el radiofónico. Al pasar cerca de ella se percibía de inmediato su halo de artista, en el más puro sentido de la palabra. Porque aún siendo una mujer a la que nadie conocía físicamente y que podría pasear sin problemas por la Gran Vía, sin que ningún viandante la reconociera, no había español que no hubiera escuchado su voz, ni persona que no supiera quién era ella: la actriz más expresiva del arte dramático en las “novelas de la radio”. Baste con decir, la protagonista de Ama Rosa, original de Guillermo Sautier Casaseca, narrado por la voz mágica de Julio Varela, y que se lanzó a las ondas en 1959, con José Fernando Dicenta y Matilde Conesa, otro mito de la radio dramatizada, aún en activo como actriz de doblaje.

   De manera que mi paso por la SER en aquellos años de aprendizaje, fue para mí como un premio: como un viaje a la meca de la radio, que afortunadamente no estaba en Hollywood, ni siquiera en París, estaba muy cerca; en los templos de la radio que eran entonces las sedes de Radio Madrid (en la Gran Vía, aún Avenida de José Antonio), la Inter en la calle Modesto Lafuente  o la Voz de Madrid, en Ayala 15, perteneciente al brazo radiofónico del régimen de Franco, constituido por la REM (Red de Emisoras del Movimiento), la CAR (Cadena Azul de Radiodifusión) y la CES (Cadena de Emisoras Sindicales) luego fusionadas en Radio Cadena Española, de donde surgieron destacados profesionales del medio, como Antonio San José, Eduardo Sotillos, María Teresa Campos  o Clara Isabel Francia.

   Pero volviendo a mi paso por la SER entre 1977 y 78, tengo que subrayar que allí se produjo la realización de mi sueño por la radio, y que además de permitirme constatar que aquellos hombrecillos que yo imaginaba dentro del aparato receptor de lámparas eran solo un producto de mi mente infantil, me brindó la suerte de conocer a quienes había considerado siempre personajes un poco inalcanzables y que eran mis modelos a seguir.