Tiempos difíciles

 

   Recuerdo- eso sí- que aunque la ausencia de elementos humanos era clamorosa, en la emisión de aquellos programas de radio que se hacían con unos cuantos discos, los mencionados refritos de la prensa, cuatro anuncios, la información del tiempo y los titulares de noticias que servía RNE a través de un télex, no faltaba un  elemento, al que llamaban “jefe de Emisiones”, que bostezaba continuamente en la lejana pecera y cuyo cometido más ineludible era no dejar de grabar en aquellos casetes portátiles Philips, toda la programación, por si el Ministerio de Información y Turismo, (que vivía sus últimos momentos de existencia), solicitaba, por alguna razón, escuchar lo que se había emitido. En una ocasión, en aquellos momentos de difícil transición que vivimos con tanta intensidad y protagonismo los medios de comunicación, tuve el “atrevimiento” de dar una información relativa al exilio de Joan Manuel Serrat en Latinoamérica. Me dispuse a leer aquella noticia con la satisfacción de quien es consciente de que ya se puede informar de contenidos de trascendencia, con implicaciones políticas, y que superan el recurso a hablar siempre del estreno teatral del momento, del suceso callejero o de la última noticia curiosa, casi siempre medio inventada que lanzan los teletipos. La información la  había redactado a mano unos segundos antes, mientras sonaba un disco de los Chichos, y en un momento dado hacía referencia al Partido Socialista. Tuve la sensación mientras la leía y miraba de soslayo, como hacemos siempre la gente de la radio al Control, que aquel “Jefe de Emisiones y censuras”, se revolvía del asiento. Yo seguí leyendo sin inmutarme, como me enseñaron que había que hacer ante el micrófono, pasara lo que pasara, y terminé de leer mi texto, dando la hora y diciendo aquello de ...y seguimos acompañándoles desde Radio Intercontinental de Madrid en este tiempo de música y noticias...

   Nada más apagarse el piloto rojo, que era exactamente igual que los que llevaban los camiones de la época en su parte trasera y que indicaba que el micrófono estaba abierto, por el interfono que comunicaba la sala de control con el locutorio, oí la voz gangosa de aquel hombre:

-        ¿Qué has dicho?...Has dicho ¡Partido Comunista!... -que era muy parecido a blasfemar ante el micrófono, entonces-

Curiosamente en aquella fecha el goteo político con el que se iba administrando la transición, había legalizado ya al partido de Felipe González, pero no al de Santiago Carrillo, al que aún miles de españoles imaginaban como un personaje maléfico, enrojecido de piel y dotado de rabo y cuernos.

-        No, no, he dicho Partido Socialista, que está legalizado - espeté muy digno-

 Menos mal que las "nuevas tecnologías" de entonces me dejaron a salvo. La Compact Cassette me salvó y dejó claro que no había osado mencionar al denostado e ilegal Partido Comunista...Cosa que pocos meses después habría de ser “elevado a la categoría de normal”, pasando de ser falta grave el solo hecho de mencionar su nombre, a convertirse en una hazaña casi bélica cuando Alejo García informó al país desde RNE de la legalización del Partido Comunista.    Pero de esta penosa situación que vivía la radio comercial en España, pronto se pasó, en virtud del desarrollo de la libertades que nos iba dando la Transición, a la libertad de información en todas las emisoras de radio españolas, hasta entonces obligadas a conectar con la radio estatal para transmitir sin falta todos los Diarios Hablados de Radio Nacional de España, a los que muchos seguían llamando el Parte.

 

 

Popular modelo de magnetofón de casetes PHILIPS en el que se garbaban todas las emisiones en directo.

Diario Hablado de RNE - Careta
00:00 / 00:00

....Voces tan bien timbradas como las de Pepe Verdú, Josefina Rizo o Zúñiga de la Iglesia daban paso a la información de "obligado cumplimiento" para todas las emisoras, creando un ambiente de seriedad, casi marcial con que se servía "la información".