El lado oscuro del PSOE

Como si se tratara de un viaje en el tiempo han emergido cual delfines del fondo del mar nada más ahogarse el capitan del barco, hombres y mujeres del PSOE desaparecidos de la escena. Resurgen disputándose la carrera hacia el timón de la nave, aunque el suelo esté escurridizo y el barco tenga los palos mayores quebrados. Los socialistas deciden conceder la abstención a Rajoy a cambio de nada, a destiempo y con juego sucio. Parecía como si la baronía socialista hubiera permanecido hipnotizada y conteniendo sus verdaderos deseos de abstenerse ante la investudura de Rajoy, cantando todos a una el estribillo del "no es no" de Pedro Sánchez. Pero alguien enciende la mecha y de pronto la mitad

Papelones

Hay personajes que no encajan en este juego de la confusión en que se ha convertido la política. Muy difícil y poco presentable que Antonio Hernando, que ha sido portavoz e impulsor del "No es no" a Mariano Rajoy, quien utilizó el "nunca" el "jamás" hasta el límite en la negación a Mariano Rajoy, sea ahora quien defienda el "No era abstención" Si es que la hay, porque parece que los barones, es decir los ocho o diez caciques que mandan en el PSOE, no están muy convencidos de que abrir ahora el semáforo a un gobierno de Rajoy les sea muy rentable para su parroquia local. Más estrafalario es aún el papel de una ignota y huidiza "Presidenta" del Partido Socialista Obrero Español, Micaela Navar

¿Tras el golpe de Susana el de Rajoy ?

Se consumó el golpe con sus conspiradores, sus tensiones, sus esperpentos y sus intoxicaciones durante las horas que duró ( 16 , practicamente las mismas que el del 23-F, por cierto). Aunque salvando las distancias, este pronunciamiento andaluz ha tenido a González como detonante, a Diaz como muñidora y a Pradas como ejecutor. Después de que Pedro Sánchez ayudara con sus errores y su empecinamiento por permanecer, a deteriorar la situación, finalmente los fuertes poderes ocultos del aparato que aún tienen escondidos los espíritus de Felipe y sus conexiones con otras fuerzas de decisión ajenas a la política y a la voluntad soberana, hicieron el resto. Y ¿ahora qué? Es de común creencia que to